martes, 23 de septiembre de 2014

Cupcakes de plátano y mantequilla de cacahuete con chocolate

¡Hola!

Otra vez estoy por aquí :)

Espero publicar así de a menudo, ¡prometo que lo voy a intentar! Este fin de semana hice unos cupcakes y recordé lo que me gusta hacerlos y lo que me relaja. Qué pena estar todo el día con mil obligaciones y no tener tiempo para lo que nos gusta, ¿verdad? ¿Alguna de vosotras se siente así también?

Eso sí, los cupcakes tuve que prepararlos a cámara lenta y cual robocop, porque determinados movimientos con el brazo izquierdo no los puedo hacer.

¡Mirad qué pinta!

Este fin de semana me he aburrido un montonazo. Creo que os comenté que esta semana pasada estuve de baja y sólo salía a la calle para ir a rehabilitación. Pero tanto el sábado como el domingo no tuve fisioterapia. Así que, por intentar pensar en otra cosa que no fuera lo que me duele el cuello y los mareos que me vienen de vez en cuando, ¡me puse a decorar una libreta para convertirla en agenda! Os voy a enseñar lo que llevo, ¿vale?

(No, no se me ha olvidado que mi blog es de repostería, pero me hace ilusión que la veáis ^^).


Esta es la portada :D
 

En la primera página pongo mis datos por si algún día la perdiera (¡que espero que no!)

Así empezará el mes de octubre (en la parte de la izquierda tengo que dibujar el nombre del mes y me falta también poner los separadores)
Y esta sería una semana de octubre

¿Os ha gustado? Yo estaba ayer súper emocionada, me sentía una quinceañera total. De hecho, hablé con mi prima de 13 años (que justo hoy cumple los 14. ¡felicidades!), para quedar un día a decorar nuestras agendas jajajaja. Sí, lo sé, es súper infantil, pero me encanta :D. En mi época de instituto, no es por ponerme, pero mis agendas siempre eran las más chulas. De hecho, eran más cualquier otra cosa que una agenda escolar, porque estaban llenas de frases "filosóficas", letras de canciones, dibujos, pegatinas, y dedicatorias de mis compañeros de clase (las famosas "eres una tia genial, nunca cambies!"). Lo mismo, con suerte, en alguna esquinita de la agenda se podía leer "examen de Historia" o "inglés pag.36 ejerc. del 1 al 5", pero eso era lo menos común jajajaja.

En mi emoción agendera, me puse a comprar dos millones de pegatinas en aliexpress como si no hubiera un mañana y, como estoy pava perdida, he comprado pegatinas hasta repetidas V_V. Así que nada, supongo que haré un próximo mini sorteo en Facebook de aquí a 200 días, porque anda que no tardan las cosas de China en llegar...

En fin, vamos con los cupcakes, ¿no?



La receta está sacada de esta de Sally's baking addiction, aunque yo le he hecho algunos cambios

Ingredientes (18 cupcakes):

Para el bizcocho:

· Tres plátanos
· 125 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
· 100 g de azúcar moreno
· 150 g de azúcar granulado
· Tres huevos tamaño L
· Una cucharada de extracto de vainilla 
· 250 g de harina
· Una cucharadita de levadura
· Una cucharadita de canela
· Una cucharadita de sal 
· 120 ml de buttermilk *
 
Para la cobertura de chocolate:

· 115 g de mantequilla a temperatura ambiente
· 25 ml de nata para montar
· 210 g azucar glas
· Una cucharada de cacao en polvo

· Una cucharadita de extracto de vainilla

Para la cobertura de mantequilla de cacahuete:

· 150 g de mantequilla de cacahuete
· 60 g de mantequilla sin sal a temperatura ambiente
· 120 g azucar glas
· 25 ml de nata para montar

* La buttermilk no es más que  "suero de leche" (no sé vosotras, pero yo me quedé igual cuando lo leí). Por suerte, Bea de El Rincón de Bea explica aquí estupendamente como hacer una buttermilk casera, así que no tiene mayor problema :).


¡Vamos a empezar!
 
Precalentamos el horno a 180º.  

En un bol, mezclamos los ingredientes secos: harina, levadura, canela y sal. Reservamos.

En otro bol, mezclamos la mantequilla con los dos tipos de azúcar durante unos tres minutos hasta que tengamos una mezcla súper cremosa. Añadimos los huevos, uno a uno, y batimos siempre después de cada adicción.  Cortamos los plátanos en trocitos muy pequeños y los añadimos junto al extracto de vainilla.

Lentamente, añadimos los ingredientes secos a los húmedos y seguimos batiendo. Por último, añadimos la buttermilk y segumimos batiendo hasta que tengamos una mezcla homogénea. Según Sally, la masa que obtenemos tiene que tener "grumos". Os enseño la mia como quedó: 


(la masa me olía una barbaridad a papilla)

 Os dejo también una foto de mi buttermilk, aunque tenéis que fijaros muuuuy mucho para daros cuenta de que la leche está un poco como "cortada":


Sólo nos queda preparar las cápsulas para cupcakes en el molde, llenarlas 1/3 y dejarlas hornear durante poco más de 15 minutos, o hasta que al meter un palillo en mitad del cupcake éste salga limpio. 

Importante: hay que dejar enfriar los cupcakes antes de ponerle la cobertura.

Para hacer los dos tipos de cobertura, antes de nada monté 50 ml de nata líquida, porque tanto el frosting de chocolate como el de mantequilla de cacahuete llevan. 

Así que montamos la nata con azúcar glas a nuestro gusto y la reservamos (mejor si la dejamos en la nevera mientras preparamos las otras dos).
  Para el frosting chocolate:

Mezclamos en un bol el azúcar glas con el cacao y reservamos. Batimos en otro bol la mantequilla hasta que tengamos una crema de apariencia suave y añadimos el azúcar y el cacao lentamente sin parar de batir, alternando con la mitad de la nata que hemos montado (yo lo hice a ojo). Ya tenemos el frosting de chocolate. Reservamos :)

Para el frosting cacahuete:

Mezclamos la mantequilla "normal" con la mantequilla de cacahuete. Añadimos el azúcar glas y seguimos batiendo. Por último, incorporamos la nata montada y no paramos hasta que todos los ingredientes estén combinados.



Para decorar con las dos cremas a la vez, lo que hice fue meter a ambas coberturas en la misma manga pastelera. Lógicamente, no me salió una división perfecta:
 
                               
 y, de hecho, mi primer cupcake salió integramente de chocolate mientras que los últimos sólo llevaban mantequilla de cacahuete:


Aún así, ya sea con chocolate, cacahuete, o con las dos, ¡estos cupcakes están riquísimos! Animaos a hacerlos y me contáis, ¿vale? Incluso si no os hace mucha gracias la mantequilla de cacahuete, con la nata se suaviza un montón el sabor y tiene un toque salado que es genial :D



Me despido ya por hoy, ¡que últimamente hago unos posts demasiado largos!

¡Un beso enorme! 



viernes, 19 de septiembre de 2014

Galletas Frozen con papel de azúcar

¡Hola!

Cuantísimo tiempo que no me paso por aquí, ¿verdad? ¡qué pena! He echado muchísimo de menos el blog, así que os explico por qué no he podido escribir nada.

Primero, cualquiera que me siguiera sabrá que mi vida es un estrés contínuo en el que hago mil cosas. Antes de este verano, aparte de trabajar a 60 km de casa, también estudiaba ruso (6 horas a la semana); daba clases de inglés particulares (otras 6 horas); soñaba con montar mi propia empresa e invertía horas buscando proveedores, productos posibles locales...; vendía maquillaje de Bottega Verde (Avon a lo italiano) y hacía malabares para poder ver a mi familia, amigos y novio. Entre tanto, intentaba cocinar cuando tenía un hueco y siempre y cuando a mi madre no le molestara que le ocupara la cocina (lo cual me limitaba también bastante, todo hay que decirlo).

Llegó un punto en el que me agobié y decidí que tenía que dejar cosas. Así, en junio, terminé de dar clases particulares, las clases de ruso finalizaron, aparqué mi sueño de convertirme en autónoma y dejé de ser distribuidora de BV (total, el beneficio era cuatro cremas gratis y dos duros y medio). Me dediqué unas semanas a no hacer nada y a ordenar mi cuarto, que entre tanto estrés parecía una leonera y una chica fanática del Reiki que conocí gracias a Blablacar (hasta marzo que pude comprarme un coche usaba este servicio casi diariamente para ir a trabajar), me comentó que "el desorden de tu habitación se refleja en tu vida. Si el caos reina en tu cuarto, de igual manera lo hará en tu día a día". Así que me creó tal remordimiento de conciencia que para alegría de mi madre arreglé el cuarto de abajo a arriba. Pero las semanas de relax me duraron más bien poco. De hecho, mi tio (al que le daba clases de inglés, junto a mi prima), cuando le comenté que no podía seguir dándoles clases de inglés porque estaba estresada y quería descansar un poco me dijo "yo te conozco y en cuanto tengas algo de tiempo libre, ya buscarás con qué llenarlo".

Y así fue xD.

En julio, me presenté a un examen psicotécnico para poder acceder a las becas de internacionalización del Instituto Español de Comercio Exterior (ICEX). Pasé este primer examen y la próxima prueba la tuve el pasado 6 de septiembre, que consistió en un examen escrito y otro oral de inglés. Esa semana fue un poco caos: el día 4 tenía la recuperación de mi examen escrito de ruso, el día 5 tenía que ir en coche hasta Alcalá de Guadaira y el día 6 hacía el examen por la mañana y a la tarde volvía a Málaga. Así que me tiré medio mes de agosto estudiando ruso e inglés sin parar (aparte de trabajar), y por eso ni aparecí ni por aquí ni por Facebook.

Y bueno, por suerte, mi examen de ruso lo aprobé (¡¡¡¡¡ya tengo el B1!!!!). Pero me he quedado a las puertas de la beca del ICEX. Aprobé el examen de inglés, pero tenía que quedar entre los 400 mejores (eramos 900 a nivel nacional los que nos presentamos). Así que nada :(.

Y diréis... bueno, pero por lo menos tienes el título de ruso, te puedes consolar con que aprobaste el inglés y ya has terminado todo y puedes descansar ¿no? Pues no. El pasado viernes 12 - cumpleaños de mi hermano - iba yo en el coche con mi novio por el centro de Málaga y un camión invadió mi carril y me llevó por delante :(. Por suerte, al ser en ciudad, ninguno de los dos conductores ibamos rápido, pero el camión era un súper camión con container (se dirigía al puerto) y me destrozó toda la parte izquierda de mi coche. Fue una experiencia bastante desagradable porque, al ser tan grande, no se dio cuenta de que me estaba arrrastrando - por mucho que yo pité - hasta que me pegó a la acera y él no pudo avanzar. Aparte de los daños a mi pobre coche - que compré a finales de marzo, ni seis meses llevo con él :( -, tengo la curva cervical rectificada, por lo que me espera mínimo un mes de rehabilitación por delante y por lo pronto he tenido que pedir una semana de baja en el trabajo - que espero que no se amplíe mucho más, porque no está la cosa como para que una se coja la baja mucho tiempo.... -. Total, un rollazo :'(. Pero "gracias" a que sólo salgo de casa para la rehabilitación, tengo tiempo suficiente para contaros ahora todo esto.


Porque lo confieso, me aburro muchíiiiiiiiiiiisimo sentada en el sofá de mi casa, con un dolor de cuello que me impide hacer casi de todo y encima con tres Diazepan diarios que me tomo que me dejan cual abuelilla que se duerme con la tele puesta (y se despierta cuando la apagan).

Eso sí, ya tengo mis 1.200 planes para cuando me mejore. Mi padre y mi novio se enfadan conmigo porque dicen que nunca descanso y que debería aprovechar este semana para relajarme. Pero no sé hacer eso.


De hecho, estoy deseando que se me pase este dolor y poder ir a trabajar, poder empezar 4º de ruso (pensaba tomarme un descanso este año, pero impartirá las clases la misma profesora que tuve en 1º y que me encanta, así que no puedo decir que no), también quiero comenzar en octubre el curso de "Community manager" de la Fundación UNED y, si todo sale bien, en noviembre quiero mudarme con mi novio, lo cual quiere decir que ahora SÍ PODRÉ cocinar ¡¡cuando yo quiera!!! :D Además, he encontrado una chica bielorrusa súper apañada con la que voy a hacer intercambio ruso - inglés un par de veces a la semana y, si sigo en mi trabajo - ya mismo me termina el contrato, así que rezad por mí, por fa, ¡que quiero seguir! - asistiré a clases de conversación en inglés porque, en teoría, ahora tengo un B2 pero quiero ganar soltura y confianza en mi speaking. ¡Ah! y se me olvidaba. Apuntarme al gimnasio también es una de mis prioridades jajajaja. Total, que de nuevo tengo mil cosas que hacer. Pero como esta vez me gustan TODAS, supongo que entre mi motivación, una caja de vitaminas que me debería comprar, y una súper agenda bien organizada me dará tiempo de hacer todo ^^.


Bueno, pues vamos a lo que vamos, ¿no? Qué alegría tener un blog para desahogarse, ¡pero en teoría esta publicación va sobre galletas de Frozen!


El pasado 17 de agosto fue el cumple de mi ahijada. El año pasado no pude regalarle nada porque estaba fatal tanto de tiempo como de dinero y, aunque este año no es que vaya mejor la cosa jajaja, le prometí que iba a hacerle unas galletas y un tarta de Frozen.

Para las galletas ya habéis visto que no me compliqué mucho.


*** Si queréis descargaros las imágenes que imprimí en papel de azúcar, haced click aquí y aquí (son dos documentos) Cada imagen mide 5 cm de diámetro***

A la fiesta de cumpleaños iban a asistir unos 15 niños, pero horneé algo menos de 30 galletas redondas porque contaba con que no todas iban a salir bonitas:


Luego, amasé fondant blanco y usé un cortador con ondas. Con un pincel y un poco de agua, pegué el fondant a la galleta. Por último recorté la imagen impresa en papel de azúcar y la pequé al fondant con un poco de mantequilla:



Para los pequeños adornos que hice en el fondant, usé diferentes boquillas. Entre ellas, la 2, la 16, la 66 y la 225.

Esta en concreto es la 225. Y, la de arriba, la de Olaf, la 2.
  
Luego metí las galletas en una bolsita de plástico y a volar :)
 
Para el adorno del fondant usé la boquilla 16. Para mí, la que queda más chula



Para la tarta, mi idea principal era forrarla de fondant y dibujar encima con colorantes y pincel (me encanta esa técnica), pero coincidió con que el cumpleaños se celebraba un lunes y yo el domingo anterior tenía que estar 11 horas fuera de mi casa (ocho trabajando, una para el descanso de la comida y casi dos horas para ir y volver en coche); y, para más inri, el lunes por la mañana también trabajaba, así que tenía que ser algo rápido.

Ya que tenía que ir hasta el centro de Málaga para imprimir el papel de azúcar de las galletas, decidí que la parte de arriba de la tarta también llevaría una impresión. Elegí una imagen de Elsa con la mayor calidad posible y escribí con Photoshop el mensaje (que me dio un lio tremendo, porque no encontraba la fuente original de la película y tuve que "crearla" yo a través de relieve, trazo y demás opciones hasta que conseguí una letra parecida).

Fue un poco caos porque el día del cumpleaños aún no tenía la tarta terminada, porque me daba miedo finalizarla y que en el trayecto en coche se estropeara, así que tuve que acabarla en la fiesta. Imagiraros, sal de trabajar y desde Marbella ve hacia Málaga (60 km), come y dúchate a contrarreloj, sal con las galletas, la tarta, la impresión de azúcar, la nata, el mascarpone, el azúcar glas, la batidora y sus barillas, la manga pastelera, la boquilla y rezando para que no se te olvide nada. Tírale a Cártama (20 km) deseando que por favor no se te haya olvidado nada y a 70 por hora, no vaya a ser que en una curva la tarta se te vaya a caer del asiento. Llega al cumpleaños, que tienes que ir y volver dos veces al coche para llevar todo poco a poco y ponte en el rincón más alejado posible para no quedar como una "cutre" que no es capaz de terminar las cosas a tiempo y, sobre todo, para huir de los niños y que no se te acerquen con sus "¡¿qué estás haciendo?! ¡¿te podemos ayudar?!". A todo esto, tú con la presión de que esa nata se te monte bien y que no se derrita luego en tus manos mientras haces los rosetones (que ya os digo yo que se derrite, ley repostera de Murphy). Termina la tarta, y corre a esconderla antes de que algún pequeño le meta el dedo y haz la foto donde puedas (poyete de la mini cocina del local, en este caso).


Total, tanto estrés para que luego le claven tres velas cual banderillas, los adultos digan lo bien hecha que está - algunos con más sinceridad que otros - pero que a los más pequeños les encante, que es lo que más vale la pena. Que seas la prima "guay", la que hace esas galletas tan chulas, y que te pidan con esos ojillos que no te puedes negar a nada que para su cumple les hagas unas iguales, o de Peppa Pig. Y por supuesto que las haré :D



Por cierto, la tarta era de mora y nata y el bizcocho llevaba canela.



Y me despido por hoy, ¡que creo que bastante he escrito!

Espero no tardar tanto para la próxima publicación, ¡a ver si mi cuello se cura pronto!


Un besazo a todos :)

miércoles, 7 de mayo de 2014

tarta rusa: mezcla de Smetannik y Ptiche Moloko

¡Hola!

La semana pasada, el departamento de ruso volvió a organizar una fiesta en la que también se celebraba un concurso culinario (¡el año pasado quedé tercera! lo podéis ver aquí). Así que no dudé en volver a participar, por si lograba mejorar mi puesto en esta ocasión ^^.

Me puse manos a la obra: como ya he cocinado un Ptiche moloko (en el enlace que os he dejado arriba está la receta), y un Medovik express (receta al final de este enlace), me decidí por hacer una tarta Smetannik en esta ocasión.

El "problema" fue que, mirando blogs, me di cuenta de que cada persona la hace un poco como le da la gana. Hay varios ingredientes que no faltan, pero luego unos le añaden pasas, otros nueces, ron o almendras, entre otros. Lo que yo hago en ocasiones como esta es copiar los ingredientes de los distintas páginas que consulto (que esta vez fueron "Gastronom" - está en ruso -, "Grab and go recipes", "Mango&Tomato" y "Olga's Flavor Factory"), compararlos entre sí y hacer una media entre los ingredientes (si una echa 50 g de azúcar y otra 70 g, pues yo pongo 60 g), comparo entre sí los ingredientes de la lista "definitiva" (para ver que no esté nada descompensado), y subo o bajo gramos y añado ingredientes a mi antojo.
 


Como no tenía tiempo, para la decoración, como podéis ver, me decanté por hacer la bandera de Rusia ayudada de nata, arándanos y fresas. 

Como los rusos son tan patrióticos, quise que la tarta también estuviera compuesta por tres capas que formaran la bandera de Rusia. El problema fue que el cacao me la jugó y no conseguí que el bizcocho fuera rojo (de todos modos, he leido que por lo visto es dificilíiiiisimo que salga de este color):


En total, tardé unas 5 horas para hacer esta tarta. Lo digo para que le echéis paciencia si queréis hacerla. El resultado es espectacular, eso sí.

¿Y queréis saber en qué puesto quedé? En ninguno :'(. No me dejaron participar.

La fiesta empezó a las 6 de la tarde (hora en la que yo salía de trabajar), corrí lo más que pude, pero no llegué a Málaga hasta las 7.30. El día siguiente era 1 de mayo y pilé un tráfico terrible, por lo que, cuando llegué, estaban justo contando las puntuaciones de los diferentes platos. Una profesora quiso que se parara el recuento para que pudieran probar mi plato y votarlo también, pero la otra no quiso (estos rusos como son para las reglas...). Así que nada. La cosa es que esta última, después de dar los premios, probó mi tarta y me dijo "jo, pero qué buena estaba, lo siento". Que, en fin, son las cosas estas que te consuelan pero también te dan rabia (tengo un lado muy competitivo y me fastidió que no me dejaran participar, porque quería haber ganado otra vez jajaja pero bueno).

Los tres bizcochos están buenísimos por sí solos como si juntamos los tres, así que vosotras decidís cómo hacerlo :)

Ingredientes

  --> Para el bizcocho color azul:

· 150 g de mantequilla a temperatura ambiente
· 150 g de azúcar
· Dos huevos
· 50 ml de miel
· 150 g de harina
· Una cucharadita de levadura
· Colorante azul cielo de Wilton

Este bizcocho se baña con:
· 100 ml de leche
· Dos cucharadas de miel


--> Para el bizcocho "Red velvet":

· 200 g de mantequilla a temperatura ambiente
· 200 g de azúcar
· 2 huevos 
· 200 g de harina
· Una cucharadita de levadura 
· Una cucharada de cacao en polvo
· Extracto de vainilla
· 125 ml de leche 
· Una cuchardita de bicarbonato sódico
· Una cucharadita de vinagre de vino blanco
· La ralladura de un limón 
· Colorante fucsia y naranja de Wilton (que no sirvieron para nada como se ve en la foto - usé estos colores porque no tengo rojo)

Este bizcocho se baña con:
· 120 ml de leche
· 50 g de azúcar
· Una cucharada de cacao en polvo 
· Aroma de café o una cucharadita de café 

--> Para el bizcocho "normal":

 · 4 huevos
· 150 g de azúcar
· 150 g de harina
· Una cucharadita de levadura

Este bizcocho se baña con:

· 100 ml de leche
· 80 ml de nata para montar
· 50 ml de leche condensada
· 50 g de azúcar
· El jugo de medio limón 

Para decorar:

· 150 ml de nata montada
· Azúcar glas al gusto
· Arandanos (yo compré una cajita en Alcampo)
· 1/4 de fresas


Lo ideal es hacer esta tarta en dos días.

Empezamos con el bizcocho azul. 




Precalentamos el horno a 180º.

Batimos en un bol la mantequilla con el azúcar hasta que estén bien mezclados y añadimos los huevos, uno a uno. Echamos la miel sin dejar de batir, y tamizamos la harina junto la levadura. Vertemos esta mezcla de harina y, con un palillo de dientes, echamos el colorante Wilton hasta que adquiera un color que nos guste.

Mientras tenemos el bizcocho azul en el horno (unos 20 minutos), nos ponemos con el bizcocho rojo. El proceso es muy parecido al anterior:

Batimos en un bol la mantequilla con el azúcar hasta que estén bien mezclados y añadimos los huevos, uno a uno. Añadimos una cucharadita de extracto de vainilla y la ralladura del limón. Por otro lado, tamizamos la harina junto la levadura y el cacao, y disolvemos el bicarbonato sódico en una cucharadita de vinagre. Vertemos los ingredientes secos a la mezcla y añadimos poco a poco la leche. Por último, echamos la mezcla de bicarbonato y vinagre. Ayudadas por palillos de dientes, echamos los colorantes hasta que consigamos una tonalidad parecida a rojo (pongo esta información porque fue lo que yo hice, aunque os vuelvo a recordad que me sirvió para nada los colorantes).

Sacamos el bizcocho azul del horno si ya está listo y metemos este nuevo bizcocho. Mientras que el azul se enfría y el rojo se hornea, nos ponemos con el "blanco".

Separamos las claras de las yemas. 

Batimos las yemas con tres cucharadas de azúcar y reservamos cuando las yemas blanqueen un poco. 

Batimos las claras al punto de nieve y le añadimos el azúcar restante.

Poco a poco, vertemos las claras sobre las yemas y batimos con movimientos envolventes (mejor si lo hacemos a mano).

Tamizamos la harina con la levadura y las mezclamos poco a poco con los huevos.

Esperamos que se hornee el bizcocho rojo (otros 20 - 25 minutos) e introducimos al blanco en el horno.

Dejamos que el bizcocho rojo se enfríe y empezamos a calentar la leche. 

Primero calentamos la del bizcocho rojo. Ponemos la leche en un cazo y añadimos poco a poco el azúcar, el cacao y el aroma de café. Removemos hasta que estén lo ingrediente bien mezclados. 

Cuando el bizcocho blanco esté listo, lo ponemo a enfriar, y ponemos el bizcocho rojo en el molde. Lo bañamos con la leche y le damos tiempo para que la absorba.

Calentamos ahora la leche del bizcocho azul junto a la miel. Colocamos el bizcocho azul sobre el rojo y bañamos el bizcocho con la leche.




Ya sólo nos queda la leche del bizcocho blanco. Calentamos la leche y le añadimos el jugo de medio limón. Removemos durante un par de minutos y vertemos poco a poco el azúcar, la nata y la leche condensada.

Colocamos el bizcocho blanco sobre los otros dos.




Lo empapamos con la leche (este es el bizcocho que mejor absorbe) y le damos su tiempo. Envolvemos el bizcocho (con film transparente o papel de albal) y lo dejamos en la nevera mínimo un par de horas (lo suyo es una noche entera).



Al día siguiente, montamos la nata con el azúcar glas y cubrimos toda la tarta con ella. Guardamos la nata sobrante en una manga pastelera y la metemos en la nevera para que no se derrita.

Lavamos y cortamos las fresas y hacemos la linea inferior. Hacemos tres filas de arándanos para la linea interior.


Con la boquilla 1M de Wilton, adornamos con rosas y estrellitas (como se ve en la primera foto).

¡Y eso es todo!


Es una tarta con muuuucho trabajo pero vale la pena hacerla.


¡Gracias por leerme!

domingo, 27 de abril de 2014

Hot cross buns o bollitos ingleses de la cruz

¡Hola!

Hoy os traigo un desastre culinario que ha salido riquísimo :D



¡Hot cross buns!

Han sido un desastre porque tendría que parecerse a esto:


bun1
Foto sacada de aquí: http://www.jehancancook.com/?p=1224


Tendría que tener una apariencia y consistencia suave, como de un bollito. Sin embargo, a mí me salieron panecillos: estaban duritos por fuera y muy suaves por dentro. Fueron un desastre - porque no se parecía a los originales -, pero me encantaron. Estaban buenísimos. Los 12 que hice no sobrevivieron al día siguiente y todo el que lo ha probado (9 personas sin contarme), me han dicho que me han salido riquísimos.

Pero claro, un hot cross no debería tener un exterior duro. Deberías poder apretarlo con los dedos y que el bollito se amoldara a ellos.






Los hot cross buns son unos bollitos que les encantan a los ingleses. O, al menos, a los que se pasan diariamente por mi tienda. Se comen durante todo el año, aunque son típicos de Semana Santa. De hecho, es típico elaborarlo y, sobre todo, comerlo en el Viernes Santo.

Buscando la receta en diferentes blogs, he leido en varios que los niños solían cantar esta canción mientras sus madres o abuelas elaboraban estos bollitos:

Hot cross buns!
Hot cross buns!
One a penny, two a penny,
Hot cross buns!
If you have no daughters,
Give them to your sons
One a penny,
Two a penny,
Hot Cross Buns!


(os dejo este enlace de Youtube por si queréis escucharla).

Yo no sé si será verdad o no. Lo que sí sé es que un día en mi tienda una clienta estuvo cantando esa canción como 40 veces por lo menos y a mí me puso la cabeza loca.

En Inglaterra, existen varias creencias sobre los hot cross. Por ejemplo, se dice que si a una persona que está enferma se le da uno, le ayuda a recuperarse. También se piensa que los bollitos horneados y servidos en Viernes Santo no se echan a perder durante todo un año.

Otros países donde también son típicos los hot cross buns son Irlanda, Australia, Nueva Zelanda, el Caribe, Sudáfrica y Canada (sacado de Wikipedia).  

Estos bollitos tienen una cruz encima como símbolo de la crucifixión. Sin embargo, se cree que estos bollitos son anteriores al cristianismo y que ya los sajones los preparaban en honor a su diosa Ostara. De este modo, el bollito simbolizaría a la luna y la cruz, a los cuatro cuartos de la luna. Por otro lado, también hay quien piensa que los antiguos griegos ya marcaban algunos pasteles con una cruz muchísimos años antes.

Pues ya que sabemos qué son los hot cross buns y conocemos un poco su historia, vamos a por la receta, ¿no? :)

Buscando una fuente fiable, yo me inspiré en la receta de la BBC (¿qué hay más británico que la BBC?), aunque varié las cantidades de algunos ingredientes y usé otros que no aparecen.




Ingredientes


Para la masa:

· 500 g de harina de fuerza
· 16 g de levadura (un sobre entero)
· Una cucharada de canela
· Una pizca de sal
· 60 g de mantequilla a temperatura ambiente
· 75 g de azúcar 
· La ralladura de un limón y el jugo de medio limón 
· 275 ml de leche entera
· Extracto de vainila 
· Un huevo tamaño L
· 100 g de pasas

Para la cruz:

· 75 g de harina
· 50 g de azúcar
· 35 g de mantequilla a temperatura ambiente
· 50 ml de leche
· Un poco de agua

Para antes del horneado:

· Un huevo para bañar los bollitos



Empezamos mezclando los ingredientes secos en un bol: la harina, la sal, la levadura y la canela. Añadimos la mantequilla y la mezclamos con los dedos (al principio, a mí me pareció muy poca mantequilla para tanta harina, pero después de llevar un rato mezclando, al final conseguimos que la masa parezca arena gruesa).

Con los dedos, hacemos un agujero en el centro de la masa

Ponemos a calentar la leche en un cazo con un extracto de vainilla y la dejamos a fuego bajo un par de minutos (la leche tiene que estar calentilla, pero no quemando).

Por otro lado, mezclamos en un bol pequeño la ralladura de un limón, el jugo de medio y el azúcar. La mezcla cogerá una consistencia que a mi me recordó a un granizado. Echamos el "granizado" en el agujero que hemos hecho. Con una paleta de madera, mezclamos.

Batimos el huevo aparte y lo echamos a la mezcla. Seguimos removiendo.

Por último, añadimos la leche y mezclamos hasta formar una masa suave, pegajosa y flexible (aquí yo me ayudé de mi batidora, que tiene unas palitas para amasar, pero se puede hacer a mano también, aunque es más laborioso).

Yo eché las pasas en este momento, aunque Frambuesa y Merengue, por ejemplo, lo hicieron de otra forma: "Con la ayuda de un rodillo estiramos la masa y formamos un rectángulo, rellenamos con los frutos rojos deshidratados [o las pasas], y realizamos un plegado, para ello doblamos la parte izquierda sobre la parte del medio y después la parte derecha sobre la del medio. Redondeamos y listo."

Enharinamos la superficie de trabajo (y nuestras manos), y comenzamos a amasar. Yo NUNCA había amasado antes, ni he dado clases ni nada, así que seguí íntegramente los pasos de este video que encontré. Está en inglés, pero a los que no sepáis no os preocupéis porque vienen mini videos explicando el paso a paso y se entiende perfectamente. Siguiendo los videos, yo estuve durante 10 minutos amasando. Cuando podemos dejar caer la masa a la mesa a una cierta distancia y ésta mantiene su forma (tal y como se ve en un video), podemos dejar de amasar.



Es entonces cuando ponemos la masa en un cuenco aceitado o enmantequillado y la tapamos con un paño de cocina limpio. La dejamos reposar en un lugar cálido durante unas dos horas, para que le de tiempo a doblar su volumen.



 

Cuando pasen las dos horas, volvemos a amasar durante un par de minutos y cortamos la masa en 12 partes de igual tamaño preferentemente.

 
 
Hacemos bolitas con esta masa. Este fue un fallo mío, yo no hice bolitas perfectas, sino que las hice "de aquella manera" por eso mis panecillos luego salieron amorfos (ahora los veréis en fotos). 

Volvemos a dejar reposar la masa durante media hora tapada otra vez con el paño.

Ponemos las bolas en la bandeja del horno forrada con papel de hornear y, si queréis, les hacéis una cruz con un cuchillo para que os sea más fácil dibujarles luego la cruz encima.



Precalentamos el horno a 200º (yo lo puse a 220º, pero creo que la parte exterior se hizo más pronto que la interior y eso hizo que se me acabaran rompiendo mis hot cross, así que por eso he reducido la temperatura).

Pintamos los bollitos con un huevo batido.

Para preparar las cruces, mezclamos en un bol la harina con el azúcar y con la mantequilla (yo lo volví a hacer con los dedos, qué me gusta pringarme), la leche y el agua. Para mezclar esto último, os podéis ayudar de una pala de madera. La mezcla tiene que estar algo espesa. Si os queda seca, añadid un poco más de agua. Metemos la mezcla en una manga pastelera y sólo nos queda "dibujar" (yo usé la boquilla 12 de Wilton).


Horneamos durante unos 15 o 20 minutos o hasta que veamos que nuestros panecillos están listos y doraditos.


Los dejamos enfriar en una rejilla y ya tenemos 12 panecillos para disfrutar :D

Yo probé el primero cuando aún estaba calentito y estaba de vicio. Tanto, que me comí otro más sin sentirlo. Están riquíiiiisimos solos, sí que no me quiero imaginar con mantequilla y/o mermelada. ¡Qué buenos!

Si habéis leido hasta aquí y sabéis por qué me salieron "panecillos" y no "bollitos", por fa, ¡¡¡decídmelo!!!

Muchas gracias por leerme y que tengáis una buena semana.


¡Un besazo enorme!




 

domingo, 20 de abril de 2014

Narkel Naru o bolitas de coco de la India


¡Hola!

Hoy os traigo un postre poco común, de hecho, viene desde la India :). Son unos "Narkel Naru" o, lo que es lo mismo, unas bolitas hechas con coco, leche, azúcar y cardamomo.


Es un dulce procedente de la región india de Bengala (como el tigre :O). Los narkel naru no pueden faltar en la puja, un ritual religioso para adorar a una o más deidades así como para celebrar un evento espiritual. La palabra puja (पूजा) proviene del sánscrito y significa reverencia, honor, homenaje, adoración y culto.

En el hinduismo, se celebran pujas para multitud de ocasiones, como pueden ser un nacimiento, una boda, el comienzo de un negocio o para recordar a los que ya no están. Las ceremonias pueden tener lugar tanto en casa como en los templos, y también existen festivales anuales como el Durga Puja y el Lakshmi Puja.


Para estos Narkel Naru seguí - más o menos - los pasos del blog "Mix and stir". Digo "más o menos", porque en realidad estuve leyendo varios blogs de distintas chicas indias.

Una de estas chicas comentaba que los narkel naru no sólo se hacen para las diferentes festividades, sino que es un dulce que se cocina en cualquier momento del año. Y, a todas ellas, este postre les ha recordado inevitablemente a su infancia. Según he leido, para hacer estos dulces, antiguamente se necesitaban varios días ya que, por un lado, había tanto que cortar el coco y luego rallarlo - lo que hacía que las calles olieran a coco - y, aparte, lleva un ingrediente llamado khoya o mawa que se cocina a partir de la leche entera (otro día os hablaré de él) y que tiene una elaboración muy lenta. Hoy en día, en cualquier supermercado se encuentra tanto el coco rallado como el mawa, por lo que el tiempo de preparación se ha reducido a más de la mitad.


¿Y cómo es que me ha dado por hacer un postre indio? Pues porque en la tienda donde trabajo, al ser británica, tiene muuuchos platos precocinados y salsas de la India. Ambos tienen muy buena fama - sobre todo las salsas -, así que decidí con un amigo que teniamos que tener "un día indio" y probar algunas de las cosas que vendemos; así que me decidí a comprar una salsa Tikka Masala, y un arroz Pilau y un pan de Naans congelados. Como él se encargo de hacer el pollo y cocinarlo con la salsa, el arroz  y demás, yo propuse hacer un postre indio. Y así es como dí con los narkel naru.

  
Empezamos, ¿no? ;)

Ingredientes

· 125  g de coco rallado
· 200 g de azúcar (lo podéis varias según vuestro gusto)
· 300 ml de leche entera
· 100 ml de leche condensada
· 10 semillas de cardamomo (tenemos que abrir el cardamomo, sacar la semilla y molerla).

Aconsejo ponerse esta canción de fondo para meterse bien en el papel: Mundian to bach ke :P  es broma, aunque yo lo acabé haciendo jajajaja (para los más puristas, aquí tenéis 36 minutos de música bengalí).

Semillas de cardamomo. Yo las compré en una herboristería.

Además de los ingredientes, para los narkel naru sólo se necesita una sartén. Como yo los hice en la vitrocerámica, os pongo el "número" al que yo cocinaba (sobre 10, que es el máximo).

Vamos allá.

En una sartén a temperatura media (6 de 10 en mi caso), mezclamos el coco con el azúcar y vamos removiendo para que no se peguen a la sartén.


Cuando adquieran un color dorado, subimos un poco la temperatura (7) y añadimos poco a poco la leche. Lo más probable es que hierva en nada, pero vosotras no os preocupeis y seguid removiendo.
 

Subimos la temperatura a 8 y añadimos la leche condensada.
 

Echamos las semillas de cardamomo molidas y movemos. Con una cucharita, apartamos un poco y probamos la mezcla para ver si nos gusta el sabor. Si no, siempre le podéis echar más azúcar.
 

Bajamos la temperatura a 4 y nos tiramos un buen rato removiendo hasta que la mezcla sea más compacta. Al menos, son uno 15 minutos los que nos toca estar de pie frente a la sartén.

Llegará un momento en el que veréis como, al remover la mezcla, la sartén se queda "limpia". Hice esta foto para que veáis a lo que me refiero:
 

Esto es señal de que ya queda poco para terminar.

En breve, parte de la mezcla se pegará a la espátula con la que estamos removiendo. En ese momento, si queremos, ya podemos apagar el fuego.

Tened en cuenta que, cuanto más lo cocinemos, más duro estará el narkel naru. Además, esta masa se endurece un poco al enfriarse, así que no trae cuenta que esperemos mucho.
 

Retiramos la sartén y esperamos que se enfríe un poco. Cuando la mezcla todavía esté caliente - pero no queme - empezamos a hacer las bolitas. Esto es importante porque, como he dicho, la masa se endurece al enfriarse, así que si esperamos demasiado, igual ya no podemos hacer las bolas. Así que cogemos un poco de masa con nuetros dedos y hacemos las bolitas rodando la masa entre las palmas de nuestras manos.

Una vez estén terminadas, las podemos meter en un tupper y dejarlas tanto dentro como fuera de la nevera.



Y ya tenemos nuetro riquísimo postre indio :D.